En dicho apartamento pase mi primer mes aquí en el Perú, estaba compartiendo el apartamento con 6 personas más, 6 compatriotas, lo cual al principio todo fue muy bien, ya que estábamos como en una familia, unos cocinaban, otros limpiaban, comiamos muchas veces todos juntos, etc. pero todo tiene su fin, a los días la convivencia se tornó poco agradable, lo cual hizo que empezáramos a buscar otras opciones en el horizonte.
Gracias a Dios después de muchos días de búsqueda, largas muy largas caminatas y llevar más sol que una teja, una noche sin buscarlo mucho Andreina me dice que llamó a una señora que tenía un mini departamento, que al salir del trabajo podíamos verlo. Mi primera emoción fue de alegría, porque por fin nos iríamos del primer sitio y podiamos retomar a la paz que tanto me hacia falta.
Luego de salir del trabajo, efectivamente fuimos a la dirección, caminamos unas cuantas cuadras para llegar a la ubicación, pero al final la encontramos, la señora Diana, una peruana muy amable y dulce, que con honestidad cada vez que hablo con ella siento una paz tan grande que me da sueño solo escucharla hablar.
Nos mostró el mini departamento y enseguida dije: "Lo apartamos", en lo que estamos haciendo el papeleo por el inmueble, llamo otra persona preguntando por el mismo inmueble, queriendo ofrecer más dinero del que nosotros habíamos ofrecido, lo que me generó cierta tensión, porque no sabía si la señora Diana aceptaría o rechazaría. Gracias a Dios la rechazó y le dijo ya estaba ocupado el inmueble. en ese momento sentí de nuevo felicidad...
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